Biba la Hortojrafia

Cerca de casa me he llegado a encontrar carteles que anunciaban cualquier cosa con algunas faltas de ortografía, pero lo de hoy cuesta hasta de leer. Lo único que he modificado de la foto es el contraste y brillo (mi móvil no es que sea una máquina capturando imágenes) además de eliminar el número de teléfono, claro está.

Hortojrafia

Lo que está claro, es que el personaje que ha creado dicho anuncio tiene ordenador e impresora, pero no corrector de ortografía. O por lo menos no sabe utilizarlo.

Eso sí, le falta algo así como …LA PLANÁ DER PINTÓ SERCA… para coronarlo con la guinda suprema. Otra vez será.

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Operación: presunción de culpabilidad (II)

Siguiendo con la odisea, el 6 de mayo me llaman de Many Cars diciéndome que me envían la carta con el certificado de cambio de nombre, la cual la recibo el 14 del mismo mes. Para mi sorpresa es una fotocopia no compulsada. Igualmente envío un fax con la documentación al Autoclub Mutua para ver si me pueden ayudar, pero me dicen que ya no se puede recurrir porque se ha hecho efectivo el embargo (estoy con 350 € menos en la cuenta).

Vuelvo a llamar a Many Cars y se extrañan que no me hayan enviado el documento de cambio de nombre original, así que me piden de nuevo que les envíe un fax con la documentación. Aquí ya no sé si cortarme las venas o dejármelas largas, pero igualmente les envío lo que me piden y me confirman que lo han recibido y que lo van a poner en manos de sus abogados para ver si lo pueden recurrir.

Yo no sé donde va a acabar todo esto, pero lo que sí sé con seguridad es que me están mareando como a un pato y no tengo mucha fe en que me devuelvan el dinero que ha dejado este mes mi cuenta temblando.


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Conocidos en el tren

Imagina por un momento que te encuentras con alguien que hace tiempo que no ves en la estación de tren. Hay gente que intenta hacer como que no lo conoce evitando la mirada o bien haciéndose el loco. Pero si al final él te llama la atención o decides saludarlo, se abren nuevas incógnitas que vas a tener que resolver a lo largo de lo que dure el viaje.

 

No suelo ser muy hablador a menos que pase algo que desconozco en mi cerebro que me da por charlar por los codos. Aunque normalmente me ocurre lo primero. Sobretodo con gente que ya no tienes un vínculo de ningún tipo por el tiempo que ha pasado. Pero ahora no voy a escribir sobre mi experiencia personal, sino más bien la ajena.

 

Te das cuenta de que empiezas por temas que te relacionaban con el conocido años ha, pero claro todo tiene un límite. Luego sigues con lo que cada uno está haciendo en el presente y experiencias personales, que seguramente no interesan a nadie, pero hay que seguir ya que todavía no ha llegado tu destino (y casualmente hoy el tren está tardando más de lo normal). Luego se pregunta por la familia y finalmente por como está el tiempo y el mundo en general. Todo esto te puede dar para media hora tranquilamente. El resto ya son banalidades que si lo último no interesaba, ahora has llegado a un punto chungo. Y las señales inequívocas son los bostezos, la falta de atención por la parte que no habla, los monosílabos como respuesta… y varias más que seguramente no hace falta una prueba visual.

 

La cosa cambia si la persona que tienes delante es atractiva para el otro. Parece que el cerebro acude a las artimañas más brutales para conseguir la atención de cualquier forma. Lo bueno pasa cuando el sentimiento es mutuo, pero peligroso cuando uno de los dos no siente dicha atracción. Entonces el otro se da cuenta y deja de insistir, se da cuenta pero ha de machacar hasta que ceda o no se da cuenta y el afectado va a pasar uno

 

Yo he visto diferentes desenlaces, pero la que más me ha gustado es la que cuando se acaban los temas cada uno hace lo que le da la gana y mientras uno duerme, el otro escucha música y/o lee. Las cosas claras y el chocolate espeso. Supongo que más vale eso que pecar de falso.

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Más madera

Después de estar más de una semana sin pasarme por aquí y ver como una antigua entrada del 2005 se convierte en punto de encuentro de antiguos compañeros de clase de la Academia Balmes (a la cual yo fui), me reincorporo a la vida bloguera habitual.

Así que ¿qué mejor que empezar sabiendo que hoy es viernes y que ya está el fin de semana encima? Además, el vídeo de esta semana está bastante bien tanto para la vista como para el oído.

Y teniendo en cuenta que el sábado tendré una despedida de soltero a la cual ahora mismo no me apetece (si te pasas por el Maremagnum llámame y te lo agradeceré), tengo que ponerme en el ajo ya mismo para no amargarme la vida.

Así que si a ti no te pasa eso, disfruta lo mejor que puedas de lo que se te echa encima y disfruta.

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El verano

    Hay pocas cosas que me gusten del verano. Reconozco que soy más de invierno que de la época cálida. Claro que hay cosas que sí me gustan: los modelitos que se ponen algunas mujeres, las tardes a partir de las 20:00 horas (cuando comienza a refrescar), los helados, las vacaciones, bañarme en la playa (que no la playa), las tormentas de agosto… y seguro que me dejo unas cuantas más.

    Lo que no me gusta de la época estival: el calor, los cambios bruscos de temperatura, el mogollón de gente paseando por la tarde, el espacio que ocupan los bares en las aceras con sus mesas y sillas, los atascos a pleno sol, el calor, los días más largos, los mosquitos, la arena de la playa, los que ponen a todo trapo la música en la playa, el calor, las clavadas de los chiringuitos, los olores corporales en lugares donde no te es posible apartarte, las fiestas con organillos donde se tocan títulos populares (como pasodobles, el tractor amarillo, paquito chocolatero…), que se te hinchen los dedos, el sudor que se te mete en el ojo… y muchísimas cosas más. ¡Ah! ¿He comentado que no me gusta el calor?

    Todo esto no sé si será por ir contracorriente, ya que a todo el mundo que conozco le encanta el verano, porque en otra vida viví en el trópico y lo pasé muy mal o porque soy demasiado caliente (ahí dejo la puerta abierta a la imaginación). Lo importante es que el verano me mata cada año y la verdad es que no lo paso nada bien.

Sé que esto no le va a gustar al 99% de la población, pero espero que este año el calor no se cebe con nosotros (o por lo menos conmigo) y nos deje vivir con tranquilidad y armonía (que bonito).

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Operación: presunción de culpabilidad (I)

    Ayer recibí una carta indicando que se me iba a embargar mis bienes debido a 3 multas impuestas por el ayuntamiento de Barcelona y que no había pagado. Es cierto, no las he pagado debido a que dichas multas pasaron en septiembre, octubre y noviembre, después de vender mi antiguo coche al concesionario que fue en junio. Así que hoy comienza una nueva odisea.

    Llamo al 010 para informarme de la amenaza y me dicen que la única manera de anular el embargo es ir a la Avda. Litoral, 30 (hacienda que somos todos) y con los papeles del cambio de nombre de Tráfico. No sirve la carta de entrega del coche a ManyCars. Así que llamo a esta empresa al número que dispongo en la carta de entrega del coche, pero me dicen que no es ahí y me dan un 902 para que llame.

    Llamo al 902 y me comentan que le envíe un fax con las multas, las cuales remito y  añado el documento que justifica la entrega del vehículo, a lo que acto seguido les vuelvo a llamar para saber si ha llegado todo bien y me piden la dirección de correo para que me puedan enviar el certificado de cambio de nombre del vehículo.

    Espero que por su bien me puedan solucionar el tema o de lo contrario tendré que tirar de los abogados, lo cual me molestaría mucho emprender acciones legales (por la pérdida de tiempo y dinero).

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