El cambio

Cualquier cambio es traumático.

Como decía un famoso empresario:

Si cada mañana te levantas y tienes la sensación que no te gusta lo que haces, solo tú puedes cambiarlo.

Winter Solace by Maryl Gonzalez
Winter Solace by Maryl Gonzalez

Esto que parece tan sencillo es lo que normalmente no suelo hacer. Porque estar en mi zona de confort es lo que hace que me sienta seguro. Quizás no es lo mejor. Quizás incluso me perjudica. Pero no altera ni estropea mi burbuja. Esa burbuja que hace que te sientas protegido aunque no lo estés realmente.

Pero esta vez ya lo estoy cambiando. Es posible que de esta no salga bien parado, pero también es posible que llegue donde antes nunca había soñado. Quizás me espera la peor de las pesadillas o el mejor de los sueños. Esa incertidumbre no hará que no siga adelante. Seguramente dejaré a gente en el camino, a otra me la encontraré de nuevas e incluso retomaré algunas antiguas amistades. Dejaré a gente odiándome, otra triste y otros lo comprenderán, pero estoy seguro que dejaré a bien pocos indiferentes.

Necesito el cambio. De hecho ya lo estoy realizando. No sé todavía a qué coste ni si lo estaré pagando toda la vida, pero sé que es necesario y si no lo hubiese hecho, me hubiese arrepentido toda la vida.

Y esta vez no, no puedo permitírmelo. No ahora. Seguramente no conseguiré lo que quiero y me defraudaré a mí mismo, pero he de hacerlo, porque el instinto me dice que está casi seguro que voy en la dirección correcta.

Nadie dijo que fuera fácil ni poco doloroso.

Nadie dijo que sería un camino de rosas, porque realmente me parece un camino de espinos que me van a desgarrar la piel al mínimo roce. Es más, no veo un final al camino, lo veo tortuoso y resbaladizo, pero no me va a hacer tirar para atrás. Por lo menos esta vez no. Esta vez no voy a ceder.

Solo hay algo que realmente me importa va a hacer que sea más cuidadoso pero nada más.

No sé si estoy siendo egoista o quizás poco paciente, pero ya he dicho basta y cuando lo digo es definitivo. Por buena solución que se encuentre nunca me servirá cuando lo diga.

Ahora solo toca esperar. Esperar y seguir adelante. No hay otra. Ser consecuente y asumir las responsabilidades, porque es lo único que mantendré de mi pasado. Estoy cansado. Estoy decepcionado. Puede que no vuelva a ser el mismo, pero puede que sea mejor.

Foto: Maryl Gonzalez

Recuérdote

RecuérdoteParece mentira lo que puedes llegar a recordar. Hay cosas que no te las sacas de la cabeza ni siquiera intentando olvidar con alevosía y prevaricación. Pero los recuerdos físicos no hacen más que recordarte lo que pasó y lo que no. Que siempre me consuelo diciendo que si no fue es porque debió ser así y no de otra manera. Que lo que ha de ser, será y lo que no… pues será así. Cierto es que te abordan pensamientos de quizás tendría que haber hecho esto o aquello, dicho las cosas de esta manera o de otra. No lo sé. Lo que sí sé es que algunas veces la duda me corroe y lo que pensé que el tiempo lo curaría todo resulta que no es así. O por lo menos no parece tan fácil.

Por supuesto, me quedo con lo bueno y sobretodo con el final. El final. Ese que ponen las películas en las que no llega a acabar bien del todo, pero tampoco mal. Ese que te deja un sabor agridulce que no sabes si es mejor saborear o tragártelo de un golpe. Aunque evidentemente me lo quedo. Es mío y nadie me lo va a quitar. Estará ahí para siempre. Para que lo recupere cuando quiera, cuando me apetezca. Que el mundo no se acaba, pero algunas veces has de demostrar que si la felicidad depende de ti, eres capaz de sacrificarlo todo.

Ahora da lo mismo (bueno, en realidad no, pero es lo que he que aceptar). Acepto y no me arrepiento de nada, asumo mis errores y mis aciertos con toda la responsabilidad que ello conlleve, pero eso no me arrebatará mis recuerdos, mis anhelos, mis deseos o mis rincones más oscuros. Porque no soy bueno, no soy malo, soy yo y evidentemente no soy un valiente para todo lo que me he enfrentado, que he huido cuando incluso parecía que la batalla podía ser ganada relativamente facil. Y sí, me he demostrado que no cambio, que siempre seré así y no de otra manera, que no sirvo para muchas cosas aunque sepa hacerlas y que seguiré adelante porque es el camino marcado. No hay más.

Dicen que el primer paso para conocerse uno mismo es aceptarse tal y como es. A mí lo único que consigue es consolarme y nada más. Porque sí, porque llevo algunos días que no me da la gana dejar de aferrarme a aquello que añoro y sé que no lo soltaré nunca del todo, porque es como una manta caliente que te rodea en un frío día de invierno, que te susurra cosas al oído, que te acurruca, que sientes el abrazo del cual no quieres que desaparezca. Pero ahí está. Hasta el día en que me vaya. Y quizás entonces, solo quizás, tampoco.

Y así empieza este 8º año de El bocadillo de Tortilla.

Foto: lanier67

Payaso

Ahora que tengo tiempo

PayasoBueno, en realidad es que no tenga tiempo de verdad, pero mientras voy cambiando todos los blogs de servidor, he pensado que posiblemente podría escribir algo y así hacer un muy breve resumen de como va la vida por estos lares.

Pues la familia bien, tengo trabajo (hoy día esto es un privilegio y parece que has de dar las gracias por ello), económicamente estoy forrado (la verdad es que no me falta para comer, pero como para muchos, me sobra demasiado mes para este salario) y no me puedo quejar de mi situación.

Pero la verdad es que con estos inútiles que tenemos por políticos, pues pocas esperanzas tengo en el futuro. Sí, ahora es cuando vienes y me dices “pues ponte ahí a hacerlo mejor” y la verdad es que no tengo ni pajotera idea de política, pero sí sé cuando las cosas no se hacen bien y ahora no se están haciendo correctamente.

¿Cómo es posible que se vuelva a votar a alguien que nos encaró hacia la crisis? ¿Acaso en el pasado demostraron hacerlo bien? Y no me extrañaría que si los que hay ahora lo hacen peor (que no van nada mal encaminados), se vuelva a votar a los que estuvieron antes. ¿Qué pasa? ¿No hay más opciones en el mundo? ¿Tan mal vamos que hay que votar al partido antitaurino o al partido pirata para intentar hacer algo de daño a los que seguro van a salir e intentar que no tengan la mayoría absoluta? La verdad es que es muy triste. La verdad es que no tenemos políticos, tenemos el Sálvame tirándose piedras a ver quien la hace más gorda en plan “porque tú”, “porque yo”, “porque tú más” y el “pues anda que tú”… y así hasta el infinito.

Por favor, señores “políticos”, dejen su puesto a alguien que realmente aporte ideas constructivas y no esté constantemente peleándose por a ver quién la ha jodido más y quién la tiene más gorda. No me interesan esas memeces. Pónganse a trabajar para encontrar personas adecuadas y váyanse a gritar al campo a ver si aprenden de los animales que lo habitan. Si antes no creía en ustedes, ahora ya los considero mentirosos y gente que me genera ninguna confianza.

Lo único que realmente me preocupa de esta mierda de crisis es que acabemos pasando hambre o estalle una guerra. Y no lo digo por mí ya que, al fin y al cabo, ya me espabilaría. Quién más me preocupa es mi hijo y la familia.

Sé que ha sido un coñazo de entrada, hablando de política y seguramente nada que te sea nuevo, pero hoy es lo que hay y no hay más. Otro día será diferente.

Foto: ScaarAT

Cualquier tiempo pasado

Cualquier tiempo pasadoNo sé si habrás escuchado alguna vez la típica frase de “cualquier tiempo pasado, fue mejor”. No sé cuán razón puede haber en ella, pero lo que sí sé es que solo guardamos los buenos recuerdos y los malos los desechamos a la papelera… que algunas veces actúa como papelera de reciclaje y recupera aquello que pensábamos que habíamos olvidado. Por suerte, esas jugarretas que nos obsequia la mente a veces y a menos que no sea muy dramático el recuerdo que se recupera, los sabores dulces compensan cualquier amargor ocasional.

Lo malo de solo recuperar aquellos buenos recuerdos es que todo parecía mejor. Pero lo que no recuerdas es lo mal que lo pasaste aquella vez, o como te la jugaron aquella otra. Lo que sufriste, suspiraste, lloraste, despediste… o cualquier acción semi negativa que ocurrió en ese momento, ahora lo recuerdas como casi idílico. Vamos, como si fuera la versión especial que el director quiso filmar y las compañías no le dejaron.

No nos damos cuenta, o bien no queremos darnos cuenta, que todo tiene su tiempo, su momento en la vida y que posiblemente no vuelva a ocurrir jamás. Incluso es posible que no vuelvas a ver a aquellas personas con las que tan buenos ratos pasaste o no vuelvas a aparecer por aquellos lugares tan ideales.

También dicen, cuentan, comentan, que el mundo es un pañuelo, que los cruces de caminos están para enriquecerte y que enriquezcas, que cualquier vida que hayas tocado dejas tu huella impresa y en unos quedarán marcadas para siempre y en otros se volatizarán nada más nos apartemos de su lado. Pero procura que dicha huella la hayas dejado con todo el sentido positivo posible, porque algún día, quizás y solo quizás vuelvas a encontrarte con aquella gente tan especial que un día dejaron en ti una marca que se grabó a fuego y afortunadamente tú también lo hiciste en ellas.

El tiempo pone a todos en su lugar. Lo que tenga que volver, lo hará y lo que no…

Foto: Gilderic

Retales

Retales

RetalesDicen que las cosas pasan por algo. Todo tiene una razón de ser. Si no te encuentras con alguien es porque el destino lo quiere así. No hay mayor razón. Debe ser algo parecido a la fe, que cuando no te explicas algo que quieres que pase o bien no sabes como explicarlo, recurres a lo más sencillo.

De alguna forma hay que pasar el trago y el modo no más sencillo es precisamente la de autoconvencerse que nada puede ser como antes y lo que hiciste tendrá consecuencias a lo largo de tu corta historia. Todavía hoy día creo que todas nuestras acciones son como un bumerán: lo que hagas hoy tendrá consecuencias sino ahora, en el tiempo. Acción, reacción; causa, efecto.

¿Cuántas veces no te has arrepentido de hacer o no hacer? ¿Cuántas veces no has querido volver atrás para reconsiderar aquella decisión que te llevó por un camino que no sabrás nunca si era el acertado o no? Lo cierto es que hayas lo que hayas hecho o no, ahora ya no hay marcha atrás. Ahora solo hay tiempo para el arrepentimiento, la desesperación o el efecto contrario. Todo depende.

De cualquier forma, los recuerdos están ahí, y si bien quizás no tienen la fuerza de antaño, todavía te queda ese sabor de boca. Y eso es lo que va a quedar. Pero estoy tranquilo, porque cuando te das cuenta que no puedes luchar contra lo inevitable, solo has de esperar. El tiempo pone a cada uno en su lugar y a lo mejor hoy todavía no es el día.

Ahora que mis demonios ya están tranquilos, ahora que los puedo controlar sin demasiado esfuerzo y ya puedo pensar sin tanto ruido de fondo, sigo sin fiarme mucho porque saltan a la mínima y algunas veces no son fáciles de mantenerlos sin que se desboquen. Solo hace falta un roce, un recuerdo tangible para que vuelvan a hacer de las suyas. Pero creo que esto no hace más que hacerme más fuerte.

Foto: WolfS♡ul

No sé hasta cuando

Vamos a empezar por un caso común y generalista: dos personas se conocen en un lugar y una situación indeterminada. Pasa el tiempo y cada día se caen mejor, se acercan más, se buscan más… Un día, por algún motivo, las dos personas se separan porque sus vidas siguen otros caminos (no ha habido ningún conflicto y solo queda una evidente tristeza). Comienzan a transcurrir los días y la comunicación entre los dos es fluida, casi como si no se hubieran separado, pero pasan los meses y del chat diario se ha pasado al Facebook y de éste al correo. Ha transcurrido un año y medio o dos (quizás menos, pero vamos a suponer que la antigua relación era fuerte) y dicha comunicación ya es esporádica o casi nula. En medio de todo este deteriorante proceso los dos personajes han quedado en algún momento para comer, irse de fiesta o similar, pero nada que ver con tiempos anteriores. Pero llega ese día en que se encuentran casualmente por la calle y después de los saludos correspondientes y ponerse al día con un resumen improvisado y muy escueto, sale de la boca de uno de los dos el “pues ya te llamaré y si eso quedamos“. Por supuesto la fatídica frase va acompañada de una contestación tipo “vale, vale… ya si eso quedamos“. Nunca más se supo y si se supo fue por terceras personas. Hemos pasado de una relación muy estrecha a simples conocidos.

Quizás este es un caso extremo. Quizás pienses que si dos personas se llevan muy bien es imposible que dejen de verse. Quizás no te lo creas. Quizás no te haya pasado nunca. Quizás, pero creo que puedo asegurar que eso existe y más cuando una de las dos partes por alguna razón (profesional, emocional, cambio de entorno familiar o de amistades, filosofía de vida, dispone de más amigos que le suplen ese hueco, no quiere seguir sufriendo la pérdida…) ha dejado de prestar interés por continuar la relación. No estoy diciendo que alguno haya tenido malas intenciones o similar (demasiado generalista, lo sé), simplemente la relación acaba. Punto. Seguramente echarán la mirada atrás y recordarán los tiempos pasados. Seguramente. Pero solo quedará una agradable sensación muy lejana.

Puede que la vida, la casualidad o el azar les lleve a reencontrarse y por las circunstancias retomen la vieja relación… aunque puede que no sea como antaño. El tema es que existe el miedo a perder a alguien pero que cuando pasa hacemos de tripas corazón y lo superamos de alguna forma. Tal vez en un mundo ideal las personas que realmente lo quisieran así no se deberían separar nunca, pero quizás no tendríamos suficiente hueco para todos los nuevos que vinieran.

¿Tener muchos amigos enriquece más a la persona? ¿Dejar atrás a alguien te hace más fuerte? ¿Olvidar una vida que has tocado te hace superar un trauma? ¿No moverte de tu entorno te hace más seguro?

De cualquier modo, si tienes la tremenda suerte de encontrarte con alguna persona que te sea afín y que veas que conectas realmente, quizás sería interesante evitar por todos los medios separarte de ella. Puede que nunca vayas a tener una oportunidad tan clara como esa.  O quizás esa no es la mejor oportunidad que te puedas encontrar en la vida. Parece una lotería.

Tomar la vida como llega y aceptarla como se va es quizás el esfuerzo más difícil que nos podemos llegar a encontrar.

Foto: Gustavo Vara  www.gustavovara.com

Límites

Hay veces que según con qué personas tienes claro (o más o menos claro) cuales son sus límites: grado de tolerancia a todo tipo de bromas, aguante psicológico, mala leche, qué temas puedes tocar con toda confianza y cuáles no, si les puedes tocar físicamente, si son más o menos afables, si son más de cariños o de collejas… De hecho, si te paras a reflexionar un momento verás que si bien no le deseas ningún mal a nadie, como que te da más igual. Me refiero a que si se cabrean o no les gusta lo que has comentado (por ejemplo), pues mira, ya se calmarán o procurarás disculparte si es algo que has hecho mal, pero en el fondo como que no te preocupa en demasía.

Después tienes ese grupo muy, muy limitado de personas que si bien te caen estupendamente e incluso podrías tener una relación más profunda en todos los sentidos, no llegas a pillarle el puntillo de como tratarlas. Te esfuerzas, pones el máximo cuidado en cada acción, cada palabra para no cagarla que llega a agotar mentalmente cuando tienes un contacto prolongado. Si bien es cierto que con el tiempo puedes llegar a controlar y relajarte en según que momentos, no deja de ser una tarea extenuante. En este tipo de personas cualquier sensación de que hayas causado alguna herida, molestia, enfado o similar te afecta muchísimo más. No puedes evitar pensar constantemente en si le molestó aquello que le dijiste, si aquella contestación fue la correcta, si le interrumpes cuando le comentas algo y no tendrías que haberlo hecho… vamos, una tarea más a tener en cuenta por si no tenías suficiente.

Después está el que si te estás pasando de la raya o bien te quedas corto. Que si disculparse demasiado quizás también le moleste. Que si das la sensación que eres un blando o un poco tiquismiquis. Que si ser demasiado prudente agobia. Que si… que si… que si… Siempre el que si…

No sé si te has dado cuenta, pero la vida es demasiado corta para ir contando reparos y si bien no es correcto hacer daño intencionadamente a los demás (aunque a veces se lo merezcan), tampoco hay que tomarse las cosas tan a pecho. Contempla la posibilidad por un momento, solo por un momento, que para esa persona tú eres como a los que tú tratas lo que te he indicado en el primer párrafo. ¿Qué crees que pasará cuando te des cuenta de una vez por todas? Nada para ella, pero para ti puede que se caiga el mundo encima. Pero no te preocupes que te levantarás. Date tiempo y verás como la vida sigue pero esta vez con unas horas menos.

Así que ya sabes, en tu mano está qué decides, si ir de frente con prudencia o ir con miedo y al final quedarte como estabas o peor.

Foto: royalconstantinesociety

Reformas

Ahora que estamos llegando a final de año y pegándole un repaso a mi vida de ahora a 6 meses más o menos, veo que no he escrito mucho. La verdad no es que haya sido por ganas, más bien ha sido por compromisos tanto laborales como personales. Los laborales no ha habido más remedio. Los personales, los he hecho con mucho gusto. Pero me doy cuenta que a excepción de algunas cosas, la mayoría siguen igual, parecidas o bien no he notado los cambios. También se me ocurre que los cambios hayan sido mínimos o no los que me gustarían. Esto último explicaría la razón de no haber notado nada.

Con respecto a los cambios, este 2011 voy a decir que me dan igual, aunque no sea así; que no me importan, aunque sea mentira; que estoy mejor así, aunque no me guste; que no merece la pena, aunque no me lo crea; que quizás en otro momento, aunque lo esté deseando. Voy a fingir, porque se me da muy bien y no voy a flaquear aunque me pillen. Y voy a hacerlo. Voy a hacerlo para ver si así realmente me resulta. Para el que se piense que voy de mártir, que se lo quite de la cabeza. Es mi nueva estrategia y estoy seguro que va a funcionar. Me estoy convirtiendo en un estratega nuevo y vendré por donde menos te lo esperas.

Como puedes observar, cuando hay un cambio de año siempre (o casi siempre) nos proponemos hacer también un cambio en nuestra vida: aprender inglés, comprar aquel coche por el que llevas tanto tiempo ahorrando, volar a ese destino que parece tan lejano, decirle cuatro verdades al desgraciado que te molesta todos los días, abalanzarte sobre el o la que te hace los ojos chiribitas de una santa vez, independizarte, cambiar de trabajo, mudarte a la otra parte del mundo, conseguir esa carrera que tanto se resiste… y así podríamos estar hasta el infinito y más allá. Hay más deseos que personas en el mundo. Algunos los conseguirás y el resto no. Así es la vida. Lo importante son dos cosas: cuando consigas lo que tanto anhelas sé consciente de ello y cuídalo como si fueras a perderlo mañana y lo que no logres, no desistas si crees que merece la pena, pero sobretodo es mejor no obsesionarse o puedes arriesgarte a perder otros que ya tenías o podrías conseguir.

De cualquier forma y aprovechando que ya estamos aquí, para los que están a mi lado, como siempre, nunca habrán palabras para desearles lo mejor aunque se marchen o lo haga yo del suyo. Para los que me rodean, me conocen o saben de mí, espero que tengan la buena suerte que yo he tenido aunque algunas veces no haya sabido apreciar. Eso sí, para el resto… para el resto del mundo deseo que deje de meterse en follones que como siga así al final nos vamos a ir a tomar por saco todos y no va a haber nadie para levantar esto de nuevo.

Ahora es mi momento… sí, déjame ser egoísta un rato para que pueda pedir lo que quiero de verdad… aprovecha tu momento y haz lo mismo… pero pide con toda la bondad que seas capaz de generar… seguro que juntos conseguiremos algo… y luego, si quieres, me lo cuentas al oído…

Foto: ben gwilliam

Y de nuevo Navidad

Ves que está pasando un año y otro y otro y que no paran de pasar años y años y todavía seguimos aquí. Como si no hubiera pasado el tiempo. Como si envejecer no fuera con nosotros. Y vemos como se marchan amigos, otros llegan para quedarse por no sabes cuanto tiempo, a otros los añoras e incluso los hay que temes su pérdida, pero la vida es así y ya tenemos de nuevo unas Navidades encima, un año nuevo, más turrones, chocolate, árboles, regalos, kilos, villancicos… y todo lo que te puedes encontrar por estas épocas. Bueno, por lo menos en mi caso. Sí, ya sé que hay gente que no va de este palo, se lo toman de otra manera, no se lo toman o bien simplemente no creen.

Pero creas o no creas, lo cierto es que estamos aquí de nuevo, con nuevos conocidos, amigos, inclinaciones, gustos, tendencias, descubrimientos, anhelos, deseos y demás adjetivos. Así que, como el año pasado, te voy a desear lo mejor para estas fiestas, el año que viene y el resto de tu vida. Que para desgracias siempre estamos a tiempo, pero lo que interesa es desterrarlas lo más rápido posible y quedarnos con lo bueno, con lo mejor que nos ha pasado y saborearlo siempre que podamos, porque eso es nuestro y nadie nos lo va a quitar.

Y como el año pasado (y creo que el otro), vuelvo a incluir el mismo vídeo. Sí, ya lo sé. Que es el mismo, pero también se cantan los mismos villancicos anualmente y nadie dice nada.

Por supuesto, voy a reservarme la opinión que tengo de la cantante (más que nada porque no lo quiero repetir) y así no corro el riesgo de herir ninguna mente fanática.

Este año me siento generoso y después de hacer búsquedas y más búsquedas, me quedo con lo siguiente. El original todo seguido:


Mariah Carey – All I want for Christmas is you
Cargado por divertimentofreak. – Sitcom, sketch, videos cómicos y de comedia.

Siguiendo con un flashmob:


All I want for Christmas is You
Cargado por MaLaNotteNo. – Mira más vídeos divertidos.

Y terminando con un mashup de lo más interesante (¿he dicho lo que me gustan estas cosas?):

Mariah Carey | Oh Santa! All I Want For Christmas Is You (Holiday Mashup) Jump Smokers Remix from Vee Jay on Vimeo.

🙂 ¡Feliz Navidad y próspero año nuevo 2011! 🙂

o

Ahora solo falta que los sueños se cumplan y aquí se lia la de San Quintín.

No es buen momento

Hoy no es un buen día para escribir. No sé qué pasa, hoy estoy cabreado, igual mis biorritmos están cruzados, los planetas de mi horóscopo están desalineados o simplemente estoy así. No, no me falta de comer, conservo toda mi movilidad, no me ha pasado nada desgraciado de momento, el mundo que me rodea sigue igual y no hay una conspiración que amenace mi situación actual. El tema es que hoy no estoy centrado y me molesta todo y me enfado facilmente.

De acuerdo, que hay cosas que me gustaría que pasaran y no pasan, que algunas veces me imagino más de lo que debería estar permitido, que siempre, siempre que planeo algo hay algo que me lo jode y que de los cientos de situaciones que me imagino, precisamente hay alguna que se me escapa y ¡zas, en toda la boca! Valorando la situación, para jugar al ajedrez como que no serviría.

No soy persona de sucias maquinaciones o que me esté ganando a pulso el premio al peor humano del mundo mundial (vamos, eso creo) y aunque todos tenemos oscuros secretos (unos más oscuros que otros) y pensamientos inconfesables, no veo beneficio alguno en hacer daño a nadie, incluso aunque parezca que se lo merezca (prefiero retirarme y dejarlo por imposible). Y no, no soy como la madre Teresa de Calcuta ni lo pretendo.

De cualquier manera, en este momento da lo mismo. No tengo la mente para rectificar ni para enmendar ningún error, entrar en razón o cualquier cosa que me haga sentir mejor. Es momento para simplemente dejar de lado, esperar que pase la noche y seguramente mañana se me habrá pasado, pero hoy no es un buen momento.

El problema sería que cada día fuese así. Por suerte no es el tema y ahora que estoy entrando de pleno en las vacaciones seguramente todo se encauzará por su propio pie. La vida da muchas vueltas, nunca sabes lo que te deparará el futuro y jamás puedes decir nunca cuando todo puede cambiar en un momento, en un segundo. La cuestión es saber si se estará preparado. Como dicen por ahí: no desees mucho algo porque puede que se cumpla.

Foto: JosephGilbert.org