G’n morje
   Puedo llegar a entender que el día anterior hayas comido algo que no te ha sentado bien y que te provoque flatulencias de esas que yo llamo "calientes". Vamos, de esas que cuando te las tiras te calientan todas tus nalgas y el asiento, aunque el epicentro precisamente está justo en medio.
   Pues bien, ya sabes la opinión que tengo de viajar en tren y lo incómodo que puede llegar a ser. Pero hoy ha sido el colmo: a alguien se le ha ocurrido soltar unos de esos pedos que se pueden masticar y saborear. De esos que espesan el ambiente por donde flotan y te cuesta absorber el oxígeno porque parece que las moléculas de metano te taponan la nariz. Seguramente que a mi vecino se le ha quedado los intestinos más relajados, pero las papilas gustativas y olfativas del resto se saturan con el olor nauseabundo. Y para colmo estará pensando: "mejor fuera que dentro".
   Vale que haya que desahogarse, pero por lo menos espera a que se abran las puertas del vagón y ello permita que sea más leve el sufrimiento de los demás.
Plattdeutsch (Alemania)