De vuelta y vuelta

Sí, ya sé que es duro, pero ya estoy de nuevo por aquí (ya amenacé en su día, así que no vale quejarse). Todo lo bueno se acaba así que he vuelto a la oficina convencido de que se haría jornada intensiva y he descubierto que no, que de jornada intensiva nada. Así que voy a regalar en el día de hoy una horita de más sin comerlo ni beberlo. Por listo. Pero la venganza será terrible y me lo cobraré con creces (ahora vendría una carcajada con tono malicioso y con eco). Por lo menos sé que mañana podré levantarme un poco más tarde.

Ahora, con la excusa de que te revisas los cientos de mensajes del correo, te pones al día, te acomodas, configuras el ordenador (ya lo estaba, pero por si acaso), hablas de las vacaciones con tus compañeros, te tomas unos cuantos cafés, vas a desayunar, intentas encontrar la silla que tan bien habías dispuesto antes del mes de agosto, le dices a tu jefe que ya estás aquí (bueno, con esto no tardas mucho), vas al lavabo unas quince veces para eliminar todos los líquidos que te has metido este verano y otras tantas para acostumbrarte al odioso café de las máquinas que a nadie le gusta pero que todo el mundo toma, vas a comer, te entra modorra y te has olvidado a dormir con los ojos abiertos… total que se te hace la hora de salir, no has hecho nada y sales pensando a ver si mañana le empiezas a pillarle el tranquillo.

Que bonito es volver de vacaciones si no fuera por las pataletas que agarramos (interiormente, claro) como cuando teníamos 5 años y no queríamos entrar el primer día de colegio. Que días aquellos en los que te podías permitir hacer un escándalo público sin que te corroyera la vergüenza.

Pues nada, que empiecen los días de sueño, cabreos y estrés, que de aquí a poco ya vienen las Navidades.

estresadillo

De vuelta y vuelta Leer más »

Vacaciones

Pues ya están aquí las vacaciones. Supongo que si estás leyendo esto es que o no estás de vacaciones o las estás pasando en casa. Pues nada, a disfrutar que son dos días porque yo no sé si publicaré más por aquí hasta que no pasen unos cuantos días para desgracia de muy pocos y para alegría de los restantes.

Ya sabes, aprovecha el tiempo que te queda, que no es poco, y estate cerca de los tuyos y los que te quieren. Yo volveré un día de estos o igual vuelvo esporádicamente. ¿Quién sabe? Pero volver, volveré.

4 años de EBDT

Por cierto, ¿sabes que hoy sábado 9 de agosto esta bitácora cumple nada más y nada menos que 4 añitos? Pues sí, sí. Parece que fue el mes pasado que empecé con esto. Para que veas. Y la guerra que me gustaría dar. Bueno, todo se andará. Eso sí, gracias a ti por seguir comentando mis burradas o simplemente leyéndome de vez en cuando.

Bueno, menos tonterías y al turrón, que aunque el vídeo de marcheta se haya retrasado un día eso no significa que no tenga una buena razón. Enga, ¡a mover el esqueleto!

Vacaciones Leer más »

Hambre

Tengo hambre. No, no te preocupes (si es que lo ibas a hacer), no estoy en un país de esos que desgraciadamente lo pasan fatal con el tema alimentario, ni tampoco me he quedado sin dinero para poder nutrirme adecuadamente. Es más, te puedo asegurar que mis lorzas impedirían que me muriese de hambre durante más de un mes (eso tirando a poco). Lo que pasa es que mi estómago es muy vago y prefiere pedir de comer a aprovechar la grasa que tengo pegada a mi pared abdominal, que dicho ya de paso, ayudaría a que mi figura fuera más esbelta y atractiva, con lo cual y como todo el mundo sabe, igual tendría que quitarme las mujeres de encima pidiéndome favores sexuales en un número equivalente a moscas enfrente de un plato de pescado en pleno verano y al aire libre.

Ilusiones calenturientas aparte y como te decía, tengo hambre porque en esta oficina no sé si se puede comer o no. Sí, ya sé que llevo como tres días trabajando aquí y debería tener la cara suficiente como para preguntar si me puedo comer un bocadillo en la mesa que me han prestado. Pero como uno es más corto que la manga de un chaleco, no lo he hecho y he preferido mirar a ver qué hacen los demás. Y por lo que he podido observar (que otra cosa no, pero de eso sé un rato) nadie come aquí. Esto no es determinante para averiguar si está permitido o no, pero es que o bien esta gente (que son 4 gatos) no pasa hambre y se hinchan a huevos fritos con chorizo y panceta en el desayuno de cada mañana (sin faltar, por supuesto, el café con sacarina) o es que todos nos estamos preguntando lo mismo. Esto último lo dudo porque hay gente que lleva más tiempo que yo, así que no me vale.

A nivel comparativo (en volumen me refiero) me parece que yo gano por peso. Así que o solo comen los chorizos y huevos mencionados para todo el día o me estoy equivocando. Por lo que creo que al final voy a echarle morro al asunto y sacaré mi bocata. Si me dicen algo, pues lo volveré a guardar (después de subirme la temperatura corporal y cambiarme el color de la cara, claro) y aquí no ha pasado nada. Que no me voy a dar el gusto de adelgazar a estas alturas (la operación bikini ya ha terminado, recuerda). Además mi madre me dice que estoy muy guapo aunque mi mujer, por una extraña razón, no me expresa su opinión y me mira como raro.

Hambre Leer más »

El aburrimiento

Pues aquí estoy, en un trabajo nuevo donde apenas nadie me conoce y donde apenas hay trabajo. Me parece que van a ser un par de semanas un poco largas. Por suerte ya solo me falta media hora para que termine mi lunes y poder pasar página de este día tan aburrido. Bueno, mejor no diría aburrido, aunque sí en términos de trabajo estrictamente. Será cuestión de tomárselo con filosofía y aprovechar el tiempo de ocio.

Aún recuerdo aquellos tiempos en Delphi en los que llegaba a las 6 de la mañana y acababa a las dos de la tarde en agosto. Que tiempos. Como cuando tenía que parar todos los servidores porque hacían mantenimientos eléctricos y solo dejaba el servidor proxy (realmente era un PC) para poderme conectar a Internet ya que me encontraba totalmente solo y desamparado. Aunque llegó un momento en el cual me sentí tan aburrido, pero tanto, tanto, que se me giró el cerebro y me puse a comprar todo tipo de chucherías en las máquinas expendedoras. Por suerte para mí no me lo comí todo porque las pastas seguían siendo igual de malas. Hay que ver la de tonterías que llegamos a hacer cuando no estamos bien.

Ahora saldré de las oficinas, me comeré mi bocata y me iré a casa en el tren. Cuando llegue a casa me pondré a ver el programa chorra de turno y luego editaré esta entrada para que el martes esté publicada tempranito.

Ya ves las apasionantes aventuras de agosto.

El aburrimiento Leer más »

San-fran-sisco

Este fin de semana es algo más que un fin de semana. Para algunos ya empiezan las vacaciones y eso es como un fin de semana pero a lo bestia. Algunos se lo han ganado más que otros, pero es como un dulce que no amarga a nadie.

Así que disfruta de los días que te permiten tener antes de volver al tajo y te empieces a cabrear porque tu compañero ha estado en un sitio mejor y más caro que tú. O que te pasen el cinexín de fotos y vídeos (aburridos, todo hay que decirlo) de ese destino exótico que solo él se ha podido costear.



San-fran-sisco Leer más »

Mala calidad

Recuerdo que no hace muchos años, cuando las cámaras de fotos no eran digitales ni existían los móviles, era difícil hacer fotos o vídeos de mala calidad. Y me refiero a todo aquello no profesional. Siempre te podían salir imágenes borrosas, movidas, con medio dedo en todo el centro de la foto, podías cortar cabezas, descentrar sujetos… pero se veían perfectamente (para bien o para mal). Vale, admito que no el 100% salían bien, pero cuando ibas a revelarlas el fotógrafo te ajustaba unos pocos parámetros y desechaba aquellas que no estaban nada bien.

Con la era digital creo que nos conformamos con poco. El otro día vino un vecino de mi padre a enseñarnos un libro que había hecho con las fotos de una fiesta nocturna. Reconozco que hizo un gran esfuerzo realizando dicho libro y en general le quedó bastante bien, pero la calidad de las mismas era bastante mala a pesar del tipo de papel glossy o brillante. Incluso se notaba que algunas de las personas retratadas salieron con los ojos rojos y lo había corregido con una herramienta que dejaba un cuadrado difuso y gris en el contorno de los párpados. No sé si era por la máquina que imprimió el libro o por la baja calidad lo que hacía que se viese esos puntitos de color que demuestran que no se ha hecho con una gran resolución (o bien se ha hecho con una sensibilidad ISO muy, muy alta).

En casa tengo una foto enmarcada, que si bien no quita el mérito ni el valor sentimental de ésta, la imagen está hecha con un móvil e impresa con una calidad relativa. De hecho no sé si durará mucho ya que el paso del tiempo es más cruel con ese tipo de imágenes. Es más, tengo amigos y familia que se conforma con estas mínimas resoluciones y no le importa que estén tan mal.

Lo que te das cuenta es que para tener una calidad similar a la de antaño, necesitas gastarte muchísimo más que lo que tendrías que hacer por allá en los años 80. Una cámara de fotos decente (sin contar el objetivo) que baje de 400 € puede que no sea la mejor opción, así como una videocámara que no sea HD o que no grabe en MPEG-2 (lo típico de las videocámaras con disco duro actuales), has de gastarte sobre 500-600 €. Todo ello sin hablar profesionalmente.

Cada vez parece que tengas que saber más temas técnicos porque los fabricantes te marean con megapíxeles, sensibilidades, aperturas de diafragma, megahercios, megabytes (o megaoctetos) y demás palabros que tan rimbombantemente utilizan en la publicidad. Supongo que eso hastía hasta el más pintado y al final acaba comprándose lo que parece que es bueno y no lo que realmente es.

Mala calidad Leer más »