Lynze

Fundador de El bocadillo de Tortilla.

Nunca estamos de acuerdo

En breve me gustaría comprarme una videoconsola. Sí, ya tengo otras, pero siempre he ido detrás de una PlayStation 3, así que lo que haré es vender algunas cosas en eBay para costearme el precio aun habido recibido un regalo navideño que supera su coste. Así me deshago de cosas que no voy a utilizar y ahorro dentro de lo posible en estos tiempos que corren.

El caso es que también me tiraba la XBox 360, así que me puse a investigar en foros, páginas web, bitácoras y todo lo imaginable a ver qué ventajas tenía la una sobre la otra. Después de mucho leer pros y contras de una consola y la otra (ya que mi intención no era solo de jugar, sino de tener un centro multimedia para ver películas, escuchar música, series, alquilar películas y ver qué calidades de vídeo y sonido tenían, bajar demostraciones de juegos o bien comprar juegos completos, compartir y reproducir audio y vídeo por streaming desde mi iMac a la consola…) no me tendría que sorprender que hay gente que se aferra a una consola y gente que se aferra a la otra y la defiende a muerte. Así que es casi imposible decidirte por una o por otra, por tanto te inclinas a la que parece que se va a ajustar a tus necesidades.

Pero el tema no es ese. El tema es que nunca nos ponemos de acuerdo ya sea de un tema trivial o algo importante. Tendemos a gritar a los cuatro vientos que tenemos que ser una voz y que hemos de estar unidos para llegar a un bien común, pero nunca nos ponemos de acuerdo qué rumbo seguir y nuestra opinión es la buena y verdadera y la del resto es la que está equivocada. Así no es difícil entender por qué tendemos a destruirnos al final de la mayoría de nuestros actos.

El ejemplo lo tienes en las grandes corporaciones que realmente están gobernadas por personas que solo buscan el beneficio de su grupo sin importar los intereses del resto aparentando que lo defienden. Otro ejemplo son los gobiernos que parecen que están compinchadas con las empresas y solo están a merced de las necesidades empresariales obviando al pueblo que los ha elegido democráticamente.

Así que, o nos vemos todos al borde del abismo y cambiamos o caeremos a las profundidades de la extinción. Lo que sí estoy seguro es que si cambiamos y nos ponemos de acuerdo para conseguir el beneficio común, al cabo de algunas décadas volveremos a las andadas. Es naturaleza humana.

Por cierto, al final será la PS3 para finales de enero o principios de febrero (tengo una de ganas…) 😉

Foto: pericoterrades

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Navidades otra vez

Y ya están aquí de nuevo las Navidades. Claro, todo esto llega con su turrón (del duro, del blando, del de chocolate, del de coco, del de crema catalana…), polvorones, mantecados (nunca tuve clara la diferencia entre este par último), alfajores, chocolate en sus múltiple variantes… pero claro, esto es solo es una parte de la parte dulce (valga la redundancia), en la parte salada puede ser peor y es cuando más derrochamos: que si pavo, que si capón (no, no nos conformamos con un pollo común y corriente), que si embutidos ibéricos (o no tanto), que si patés (pobres patos), que si paletillas y jamones, que si las cestas que nos regalan en la empresa (este año no tanto), que si caviar (no tiene que ser del bueno, bueno), que si el vino, el cava o champán… así podría estar hasta el infinito y más allá. Pero no es cuestión de aburrir sin motivo alguno y más con un tema que la mayoría ya conoce.

Unos reniegan de la Navidad, otros les alegra, a otros les da por suicidarse (en principio los menos y esperemos que a nadie le de por ahí este año), unos que no pueden permitírselo aún queriendo porque les ha pillado en la cola del paro, otros que no creen, unos que solo critican (se haga lo que se haga nunca estará bien) y otros que simplemente lo pasan lo mejor posible.

Total, que si eres de los que se contagia de la alegría que transmite otra gente igual que tú, ya sabes que el resto no importa y que no todo el mundo estará conforme con lo que pienses o sientas, así que a disfrutar estas fechas, no gastes mucho (o tu economía se resentirá más de lo que pueda estar), aprovecha el estar con los tuyos y los que te quieren (si no lo haces a menudo por lo menos utiliza estas fechas como excusa) y disfruta de lo bueno de la vida que no hay mucho. No hay nada como ser optimista ante la adversidad, ¿no?

Pues este año (como los anteriores) voy a disfrutar las Navidades, el año nuevo y los reyes aunque le pese a según que gente. Y al que se deje le deseo:

¡Feliz Navidad y próspero año nuevo 2010!

Y para colmo, sé que me repito más que el ajo, pero me encanta esta canción navideña, esta vez al estilo años 60, sus dos jaquetonas de fondo con su coreografía, el voluptuoso coro y también su particular baile (y pelucas) y la señora Carey con su atuendo adecuado para el momento así como una fotografía en blanco y negro: ESPECTACULAR (y no solo me refiero a las del coro…) 😉

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Manifiesto «En defensa de los derechos fundamentales en internet»

Ya está bien de hinchar a comer a la industria y hacer que pague el ciudadano de a pie. Ya está bien de la presunción de culpabilidad. Ya está bien de tanta injusticia. Ya está bien de no hacer más que pagar canon por todo y encima seguir apretándonos el cuello hasta que nos reviente la cabeza. Ya está bien de que la ministra de cultura defienda la industria cultural con las excusa de apoyar a los artistas.

Por lo tanto, yo también manifiesto:

En defensa de los derechos fundamentales en internet

Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que…

  1. Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.
  2. La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial – un organismo dependiente del ministerio de Cultura -, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.
  3. La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.
  4. La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.
  5. Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.
  6. Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.
  7. Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.
  8. Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.
  9. Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.
  10. En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.

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Recuerdos que vuelven

Office layout por El Fotopakismo, en FlickrEsta semana he estado en una cena donde tres ex-compañeros de trabajo se pre jubilaban. Pasé algo más de 9 años trabajando con ellos y la verdad es que también tuve momentos muy buenos. De los malos prefiero desecharlos, aunque al ser yo una persona que más bien se entromete en pocas cosas, de esos casi no tengo.

Recuerdo como entré: limpiando monitores, impresoras y todo aparato electrónico relacionado con la informática. Si bien yo ya era un técnico novato y eso de limpiar no estaba entre mis obligaciones, sí que lo estaba en el contrato de mantenimiento, así que me tocó pasar el trapo con el limpia cristales. Eso sí, acabé administrando los servidores (no todos) de la empresa. Yo simplemente era un subcontratado que pasaba más tiempo allí que en la empresa a la que pertenecía, por lo que tenía aquella extraña sensación que no era de allí pero parecía que lo era.

Como he dicho, me solía meter en mis asuntos y de muchísimas cosas que pasaban por mi lado ni me enteraba. Esos chismorreos que tiene cualquier empresa. Sé que algunas veces me encierro demasiado en mí mismo, pero no lo podía evitar. Aunque si podía enterarme de los divertidos, lo intentaba. Por ejemplo recuerdo el salvapantallas que según un empleado era sensible al sonido (pegaba tal golpe a la mesa que se movía el ratón y se desactivaba, aunque le intrigaba que no le funcionaba haciendo palmas); o aquel otro que llamaba cárceles a las celdas de la hoja de cálculo (incluso rellenaba la equivalencia euro/peseta de una larga lista de cantidades utilizando una calculadora de mesa y poniendo los resultados en las «cárceles»); rumores de lesbianismo en los lavabos; la empleada deportista que te hacía el pino en menos antes de que le dijeras que lo hiciera (en falda se lo pensaba un poco más) y alardeaba de haberse operado las tetas y llevar siempre tanga; jefes que te estropeaban algún tipo de hardware y luego te lo hacían pasar por mantenimiento; algún personaje pintoresco que hacía más de 12 horas diarias, tenía una lista de lo que debía que comprar esa semana (no sé de dónde sacaba el tiempo) así como el currículum de su novia que indicaba en el apartado de aficiones que le gustaba ir de compras…

En la cena faltó gente, bien por desavenencias, bien por malentendidos o por lo que sea. Es una pena que todo el mundo no se pueda llevar bien o por lo menos llevar. Cada uno somos como somos y cuando llevas tanto tiempo puede ser muy chungo. Siempre hay roces y como decía un ex-compañero: es imposible llevarte bien con todo el mundo y si dices que lo haces es que eres un falso.

Es triste, pero el lugar de trabajo es un campo de batalla donde se libra una guerra y nadie es tu amigo (y el que dice serlo, miente). Eso sí, intenta pasarlo lo mejor posible, porque has de pasar muchas horas con esa gente y a quien no soportes intenta evitarlo.

Foto: El Fotopakismo

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Gente siendo gente

The Metro way. por JorG Etílico, en FlickrUna de las cosas que siempre me ha gustado cuando estoy esperando algo en un sitio público es precisamente observar a la gente. Y todo varía, lógicamente, donde estés: no es lo mismo en el tren como a la salida del mismo o en la consulta del médico. Nos comportamos de diferente manera y el miedo, la esperanza, el aburrimiento, la prisa y cuantas cosas te quieras imaginar florecen por nuestros poros sin darnos cuenta.

Dependiendo de quien se trate, me gusta mirarle las manos. Éstas dicen mucho de la persona. Puedes ver a una anciana con las extremidades con mejor aspecto que otra mujer de 30 años. Todo depende a lo que se dedique y sobretodo su estatus social. Esto último dice mucho. No es lo mismo una trabajadora que no hace más que fregar suelos a mano que la dueña que se lo manda. Hasta ahí estamos de acuerdo. Pero lo que me hace más gracia son los aires que le envuelven a la mejor acomodada. Es curioso: puede estar forrada de dinero pero va en un vagón atiborrado de gente, de pie intentado mantener el equilibrio entre tanto zarandeo, pero con un estilo que la delata. Es como cuando estás en un atasco y tienes al lado un coche de alta gama: el coche vale 5 veces el mío, pero los dos estamos parados en el mismo atasco. Lo bueno sería que por tener un mejor coche abriesen un carril exclusivo sin retención, ¿no? Para eso te has gastado esa pasta 😉 .

Pero da lo mismo lo rico o pobre que seas porque siempre acabamos solos. No me refiero al sentido físico, me refiero, por ejemplo en el vagón, a que vamos juntos pero estamos solos. Unos no se atreven a mirarse, otros van con su música o lo que escuchen, otros leyendo (y luego dicen que es bueno, total, te aislas como cuando vas jugando con una consola), los que más controlan durmiendo… nos separan kilómetros cuando en realidad estamos al lado unos de otros. Nadie quiere saber nada de nadie o por lo menos no se atreven.

No sé que pasará en un futuro, pero si no nos relacionamos más a menudo es posible que acabemos los unos con los otros por miedo a que nos molestemos.

Foto: JorG Etílico

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El culpable siempre es el mismo

Bad Comma por dlanham, en FlickrMe da rabia que siempre el culpable de todo o el que llega a pagar el pato de todo es el ciudadano. Da igual quien se equivoque. Ya sea las mentes pensantes, los cultos, los de las altas esferas o los empresarios. Da igual el daño que se haga hecho. La culpa siempre será del mismo.

Últimamente estamos evolucionando muy deprisa. Coches, plásticos, gasolina, aceites, todas las basuras al mismo contenedor, tabaco, contaminación… Y no, esta no es una entrada como la anterior sobre el cambio climático, no. Esta es una entrada de aquel que ahora lo culpan y señalan con el dedo de que no recicla, que consume demasiada energía, que no mira por el prójimo, que usa demasiadas bolsas de plástico, que gasta mucha agua, que mantiene el motor de su coche demasiado tiempo encendido en un atasco, que no recicla… vamos que me he vuelto una persona de lo malo malísimo que lo único que me falta es de asesinar a sangre fría para ser un malo chungo de verdad.

Todos estos años he sido un idiota. Sí, reconozco que lo he sido porque he hecho lo que me han dicho que haga. Me dijeron que viajar en coche era lo más gratificante y según la valía del automóvil denotaba mi estatus económico aunque no lo llevara escrito, así que cuanto más grande mejor; cuando iba a comprar a una gran superficie me dijeron que encontraría todo lo que necesito y no hacía falta que me llevara la cesta o el carrito de la compra, ellos se encargaban de todo; cuando me vendieron el horno me dijeron que para ahorrar tiempo lo necesitaba de gran potencia para poder hacer el asado mucho antes; en la televisión me ofrecían miles de cosas de todo tipo que no sé si las necesitaba, pero me ayudarían a ser más feliz; me ofrecieron un cigarro porque fumar era lo más macho; cuando me compré un jamón me regalaron un móvil y como me gustó desde entonces tengo colesterol alto y dolores de cabeza.

Ahora todo ha cambiado. Ahora resulta que todo lo que hacemos está mal. Todo lo que nos han dicho que hagamos porque estaba bien, resulta que ahora no lo es. ¿Quién lo va a pagar? No hay duda. Ahora toca reciclar, no fumar, no utilizar bolsas de plástico, reutilizar las aguas fecales, utilizar el transporte público, hacer deporte porque resulta que aquel sofá tan cómodo para ver la tele no es tan bueno para la salud, nos meten más leche a las natillas que ahora saben a agua, menos grasa en las patatas fritas, el aceite del coche no se puede tirar así como así, los plásticos en un cubo, la materia orgánica en otro, el cartón en el azul, el cristal en el verde… y encima has de pagar el impuesto de reciclaje.

Como te digo, ahora soy una mala persona que durante años no he pensado más que en mi propio beneficio. La próxima vez que vea en la tele y me digan que me compre un coche eléctrico le prendo fuego (por cierto, ¿eso contamina?).

Imagen: dlanham

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