Viaje a Gran Canaria: día 3
   Vuelta a levantarse a las 7 de la mañana para aprovechar el desayuno y el día para que luego no nos arrepintamos de no haberlo hecho.
   Para no salirnos del guión, seguimos al pié de la letra la guía que nos bajamos así que encaramos el coche hacia la autopista dirección Las Palmas para empezar por Telde e ir bajando por Valsequillo, Ingenio, Agüimes y Santa Lucía de Tirajana. Viendo que teníamos tiempo, volvimos a subir para ver el Roque Nublo donde si quieres visitarlo has de caminar unos 30 minutos (de payés) por cuesta moderada donde está muy bien señalizado y semi-adoquinado. Lo único que hay que tener en cuenta es que hay que llevar un calzado adecuado (unas zapatillas deportivas son suficientes) más que nada por las piedras e irregularidades del camino. Terminamos en San Bartolomé de Tirajana y después de ahí al hotel, ducha y a cenar.
   Para comer hicimos un alto en el camino (concretamente en Santa Lucía de Tirajana) en un bar, porque lo único que tienes es hambre y te apetecería cualquier cosa para seguir con tu ruta, pero resulta para nuestra sorpresa que es de los pocos establecimientos que mejor hemos comido estas vacaciones. Se llama Bar Restaurante Caldera de los hermanos Baez González. Por si a alguno le interesa están en la misma carretera GC-65 aunque la dirección del ticket indica C/. Tomás Arroyo Cardoso. Es económico, agradable y la gente que te atiende es de lo más atenta. Todo eso no serviría si las viandas no estuvieran a la altura y por suerte lo están.
   Mucho calor por el camino y muchos sudores, aunque cuando lo haces a gusto no es lo mismo que cuando lo haces por obligación. Eso queda patente porque te llegas a sorprender de las fuerzas que sacas y que no sabías ni que las tenías. El poder de la mente, supongo.
Tags: comida, gastronomía, sorpresa, amabilidad
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