Consecuencias de Navidad
La comida debería ser tratada como el alcohol: produce dependencia. De hecho me hacen gracia esos anuncios que gritan a los cuatro vientos que suproducto sacia el hambre. Ya. Lo que pasa es que normalmente el problema no es el hambre, es la gula y el ansia que te hacen engullir con el estómago lleno y hasta que no estás que revientas no paras de comer. Si el abanico de posibilidades para elegir alimento no fuese tan grande, igual hasta estaríamos más delgados. Claro que también me puedes decir que haga deporte porque es sano y todas esas razones supuestamente de peso, pero cansa, me da más hambre y cuando me hastío me engordo 10 Kg en dos días.
Yo lo que no quiero es que me engorde hasta el aire que respiro. Yo lo que quiero es tener un intestino que no aproveche tan a fondo lo que me zampe por mi boca o que pueda modificar a placer: ahora aprovecho, ahora no.
Consecuencias de Navidad Leer más »


