Lynze

Fundador de El bocadillo de Tortilla.

Recuérdote

RecuérdoteParece mentira lo que puedes llegar a recordar. Hay cosas que no te las sacas de la cabeza ni siquiera intentando olvidar con alevosía y prevaricación. Pero los recuerdos físicos no hacen más que recordarte lo que pasó y lo que no. Que siempre me consuelo diciendo que si no fue es porque debió ser así y no de otra manera. Que lo que ha de ser, será y lo que no… pues será así. Cierto es que te abordan pensamientos de quizás tendría que haber hecho esto o aquello, dicho las cosas de esta manera o de otra. No lo sé. Lo que sí sé es que algunas veces la duda me corroe y lo que pensé que el tiempo lo curaría todo resulta que no es así. O por lo menos no parece tan fácil.

Por supuesto, me quedo con lo bueno y sobretodo con el final. El final. Ese que ponen las películas en las que no llega a acabar bien del todo, pero tampoco mal. Ese que te deja un sabor agridulce que no sabes si es mejor saborear o tragártelo de un golpe. Aunque evidentemente me lo quedo. Es mío y nadie me lo va a quitar. Estará ahí para siempre. Para que lo recupere cuando quiera, cuando me apetezca. Que el mundo no se acaba, pero algunas veces has de demostrar que si la felicidad depende de ti, eres capaz de sacrificarlo todo.

Ahora da lo mismo (bueno, en realidad no, pero es lo que he que aceptar). Acepto y no me arrepiento de nada, asumo mis errores y mis aciertos con toda la responsabilidad que ello conlleve, pero eso no me arrebatará mis recuerdos, mis anhelos, mis deseos o mis rincones más oscuros. Porque no soy bueno, no soy malo, soy yo y evidentemente no soy un valiente para todo lo que me he enfrentado, que he huido cuando incluso parecía que la batalla podía ser ganada relativamente facil. Y sí, me he demostrado que no cambio, que siempre seré así y no de otra manera, que no sirvo para muchas cosas aunque sepa hacerlas y que seguiré adelante porque es el camino marcado. No hay más.

Dicen que el primer paso para conocerse uno mismo es aceptarse tal y como es. A mí lo único que consigue es consolarme y nada más. Porque sí, porque llevo algunos días que no me da la gana dejar de aferrarme a aquello que añoro y sé que no lo soltaré nunca del todo, porque es como una manta caliente que te rodea en un frío día de invierno, que te susurra cosas al oído, que te acurruca, que sientes el abrazo del cual no quieres que desaparezca. Pero ahí está. Hasta el día en que me vaya. Y quizás entonces, solo quizás, tampoco.

Y así empieza este 8º año de El bocadillo de Tortilla.

Foto: lanier67

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Payaso

Ahora que tengo tiempo

Bueno, en realidad es que no tenga tiempo de verdad, pero mientras voy cambiando todos los blogs de servidor, he pensado que posiblemente podría escribir algo y así hacer un muy breve resumen de como va la vida por estos lares.

Pues la familia bien, tengo trabajo (hoy día esto es un privilegio y parece que has de dar las gracias por ello), económicamente estoy forrado (la verdad es que no me falta para comer, pero como para muchos, me sobra demasiado mes para este salario) y no me puedo quejar de mi situación.

Pero la verdad es que con estos inútiles que tenemos por políticos, pues pocas esperanzas tengo en el futuro. Sí, ahora es cuando vienes y me dices «pues ponte ahí a hacerlo mejor» y la verdad es que no tengo ni pajotera idea de política, pero sí sé cuando las cosas no se hacen bien y ahora no se están haciendo correctamente.

¿Cómo es posible que se vuelva a votar a alguien que nos encaró hacia la crisis? ¿Acaso en el pasado demostraron hacerlo bien? Y no me extrañaría que si los que hay ahora lo hacen peor (que no van nada mal encaminados), se vuelva a votar a los que estuvieron antes. ¿Qué pasa? ¿No hay más opciones en el mundo? ¿Tan mal vamos que hay que votar al partido antitaurino o al partido pirata para intentar hacer algo de daño a los que seguro van a salir e intentar que no tengan la mayoría absoluta? La verdad es que es muy triste. La verdad es que no tenemos políticos, tenemos el Sálvame tirándose piedras a ver quien la hace más gorda en plan «porque tú», «porque yo», «porque tú más» y el «pues anda que tú»… y así hasta el infinito.

Por favor, señores «políticos», dejen su puesto a alguien que realmente aporte ideas constructivas y no esté constantemente peleándose por a ver quién la ha jodido más y quién la tiene más gorda. No me interesan esas memeces. Pónganse a trabajar para encontrar personas adecuadas y váyanse a gritar al campo a ver si aprenden de los animales que lo habitan. Si antes no creía en ustedes, ahora ya los considero mentirosos y gente que me genera ninguna confianza.

Lo único que realmente me preocupa de esta mierda de crisis es que acabemos pasando hambre o estalle una guerra. Y no lo digo por mí ya que, al fin y al cabo, ya me espabilaría. Quién más me preocupa es mi hijo y la familia.

Sé que ha sido un coñazo de entrada, hablando de política y seguramente nada que te sea nuevo, pero hoy es lo que hay y no hay más. Otro día será diferente.

Foto: ScaarAT

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Cualquier tiempo pasado

Cualquier tiempo pasadoNo sé si habrás escuchado alguna vez la típica frase de «cualquier tiempo pasado, fue mejor». No sé cuán razón puede haber en ella, pero lo que sí sé es que solo guardamos los buenos recuerdos y los malos los desechamos a la papelera… que algunas veces actúa como papelera de reciclaje y recupera aquello que pensábamos que habíamos olvidado. Por suerte, esas jugarretas que nos obsequia la mente a veces y a menos que no sea muy dramático el recuerdo que se recupera, los sabores dulces compensan cualquier amargor ocasional.

Lo malo de solo recuperar aquellos buenos recuerdos es que todo parecía mejor. Pero lo que no recuerdas es lo mal que lo pasaste aquella vez, o como te la jugaron aquella otra. Lo que sufriste, suspiraste, lloraste, despediste… o cualquier acción semi negativa que ocurrió en ese momento, ahora lo recuerdas como casi idílico. Vamos, como si fuera la versión especial que el director quiso filmar y las compañías no le dejaron.

No nos damos cuenta, o bien no queremos darnos cuenta, que todo tiene su tiempo, su momento en la vida y que posiblemente no vuelva a ocurrir jamás. Incluso es posible que no vuelvas a ver a aquellas personas con las que tan buenos ratos pasaste o no vuelvas a aparecer por aquellos lugares tan ideales.

También dicen, cuentan, comentan, que el mundo es un pañuelo, que los cruces de caminos están para enriquecerte y que enriquezcas, que cualquier vida que hayas tocado dejas tu huella impresa y en unos quedarán marcadas para siempre y en otros se volatizarán nada más nos apartemos de su lado. Pero procura que dicha huella la hayas dejado con todo el sentido positivo posible, porque algún día, quizás y solo quizás vuelvas a encontrarte con aquella gente tan especial que un día dejaron en ti una marca que se grabó a fuego y afortunadamente tú también lo hiciste en ellas.

El tiempo pone a todos en su lugar. Lo que tenga que volver, lo hará y lo que no…

Foto: Gilderic

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Retales

Retales

RetalesDicen que las cosas pasan por algo. Todo tiene una razón de ser. Si no te encuentras con alguien es porque el destino lo quiere así. No hay mayor razón. Debe ser algo parecido a la fe, que cuando no te explicas algo que quieres que pase o bien no sabes como explicarlo, recurres a lo más sencillo.

De alguna forma hay que pasar el trago y el modo no más sencillo es precisamente la de autoconvencerse que nada puede ser como antes y lo que hiciste tendrá consecuencias a lo largo de tu corta historia. Todavía hoy día creo que todas nuestras acciones son como un bumerán: lo que hagas hoy tendrá consecuencias sino ahora, en el tiempo. Acción, reacción; causa, efecto.

¿Cuántas veces no te has arrepentido de hacer o no hacer? ¿Cuántas veces no has querido volver atrás para reconsiderar aquella decisión que te llevó por un camino que no sabrás nunca si era el acertado o no? Lo cierto es que hayas lo que hayas hecho o no, ahora ya no hay marcha atrás. Ahora solo hay tiempo para el arrepentimiento, la desesperación o el efecto contrario. Todo depende.

De cualquier forma, los recuerdos están ahí, y si bien quizás no tienen la fuerza de antaño, todavía te queda ese sabor de boca. Y eso es lo que va a quedar. Pero estoy tranquilo, porque cuando te das cuenta que no puedes luchar contra lo inevitable, solo has de esperar. El tiempo pone a cada uno en su lugar y a lo mejor hoy todavía no es el día.

Ahora que mis demonios ya están tranquilos, ahora que los puedo controlar sin demasiado esfuerzo y ya puedo pensar sin tanto ruido de fondo, sigo sin fiarme mucho porque saltan a la mínima y algunas veces no son fáciles de mantenerlos sin que se desboquen. Solo hace falta un roce, un recuerdo tangible para que vuelvan a hacer de las suyas. Pero creo que esto no hace más que hacerme más fuerte.

Foto: WolfS♡ul

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