vida

Envidia

    Tengo un primo que siempre me ha sorprendido por las historias que contaba. Fuese lo que fuese casi siempre era algo interesante y espectacular. Hasta que un día fuimos a un sitio juntos e hicimos lo mismo los dos. Cuando volvimos y le escuché contar lo que habíamos hecho, me sorprendió lo que contaba. Yo también estuve ahí, pero la historia que contaba parecía que no fuese la misma en la cual había participado. Todo lo que contó era cierto y no se inventó nada, podía dar fe, pero la forma de decirlo parecía de un mundo paralelo.

    Reconozco que no se me da tan bien contar las historias como mi primo, pero ahí entendí que su vida no era tan emocionante, simplemente era una vida más como cualquier otro aunque explicada de una manera interesante (supongo que se debería dedicar a la mercadotecnia, donde estoy seguro que triunfaría). Es más, creo que las vidas realmente interesantes son aquellas a las que no tenemos acceso o son privadas, pero como tales supongo que nunca nos llegaremos a enterar.

    También es cierto que me da cierta envidia el no poder explicarme de esa manera, así que normalmente no atraigo a las masas. De hecho creo que más bien soy uno más de esas masas. Tengo pocas dotes de liderazgo y soy bastante conformista (con un límite, claro). Y aunque me suelo dejar llevar por la corriente, también me gusta cuestionar cualquier afirmación.

    Envidio muchas de las dotes de mis congéneres y en cambio no valoro lo suficiente las que tengo. Creo que voy a tener que plantearme la valoración que tengo de mí mismo o acabaré lamentándome lo que no llegué a hacer cuando lo podía hacer. Además, debido a mi estado anímico, hoy no es un buen día para plantearme estas cosas. Además, estoy pillando un cabreo…

La rutina

   Algunas veces te puedes llegar a plantear el por qué de los sacrificios que llegas a realizar. Y no me refiero a esos sacrificios reales, sino los sacrificios más bien banales, aquellos que te van machacando día tras día. Si bien no tienen demasiada importancia, de vez en cuando sí empiezan a notarse cuando se repiten día tras día. Algo tan simple como el levantarse la mayor parte de la semana a una hora intempestiva, hace que vayas acumulando algo que luego tiene que reventar por algún sitio.
   Supongo que para superar situaciones así lo mejor es tener algún tipo de motivación que te ayude a seguir y dejar un poco de lado el sufrimiento que te produce la acumulación de pequeñas cosas del día a día. Por supuesto que no es nada fácil (ni encontrar la motivación ni olvidar lo que te está pasando), pero si buscas seguro que encuentras. Pueden ser cosas tan simples como el chico ese que ves cada mañana en el autobús, los compañeros (o el compañero) de trabajo, ver amanecer, respirar aire puro si sales fuera de la ciudad, la panadera que te sirve la pasta y el café, los buenos días sinceros de un amigo… Cada uno se puede buscar la motivación del día.
   La lástima es que no siempre es fácil y te llegas a desanimar. Por tanto y por tu salud, te recomiendo que por lo menos lo intentes o sino conseguirás amargarte lo que te queda de vida y créeme, puede hacerse muy larga en esas circunstancias.