Los hombres somos así. Imagina un bar donde se te acerca una rubia impresionante sin que la avasalles a preguntas del tipo ¿dónde vives? ¿estudias o trabajas?… Vamos, el sueño de todo varón. Aunque la cosa cambia cuando hay que compartir lo más preciado. Que le vamos hacer. Somos así de superficiales.
   ¿No has vivido la revolución informática? ¿Crees que un ordenador hoy ocupa dos plantas en un edificio? ¿La última máquina que utilizaste era una de escribir mecánica? ¿Los vicios te persiguen allá donde vas?    No lo pienses más: recíclate. Que la vida son dos días y uno y medio lo pasas durmiendo.
   Si hablo de música y te doy la siguiente definición, ¿a qué tipo de sonido ordenado en el tiempo crees que corresponde?: música electrónica, compuesta por sonidos sintéticos, acordes largos con ataque y caída lentos, atmósferas, arpegios, en ocasiones sonidos ácidos, base rítmica de percusión y graves y melodías muy elaboradas (Wikipedia).    En efecto, has pensado bien: es el Trance. Sí, es del tipo que si no vas un poco pillao no le coges el ritmo. Aquí se asocia mucho con la Ruta del Bakalao, pastillas y demás colocones. Aunque no necesariamente tiene que cumplir todos los requisitos ni tienes que ser un colgao para seguir esto. Bueno, que no me justifico más y que cada uno haga sus divagaciones.    Pues bien, se ve que han inventado (joer, cuanta cursiva en esta publicación) un baile para que puedas seguir el ritmo de una forma, digamos, estilosa. Y si se parece a una jota sin los brazos en alto debe ser por casualidad.
   Llueve. Me encanta si no fuera porque a la gente también se le moja el cerebro y conduce con una prudencia excesiva. A parte de eso, por lo demás, es todo fantástico. Me da igual si me mojo. No soy de los típicos que salen corriendo cuando caen cuatro gotas. Por supuesto que no hago lo mismo cuando jarrea, pero una cosa es que me guste cuando llueve y otra que sea gilipollas. Igual si estuviera viviendo en un lugar que a lo largo del año tiene muchas precipitaciones, pues quizás no me gustaría tanto. No sé. O igual sí.