No hay mal que por bien no venga

Eso es lo que se suele decir en muchos sitios. Sin ir más lejos y como quizás hayas leído, debido a una posible indigestión me veo obligado a recuperarme si quiero seguir sobreviviendo de la manera menos traumática posible, así que tocan sopitas ligeras, pescado, carnes hervidas y demás alimentos para un enfermo de mi categoría. El punto negativo sería lo insípido y aburrido que puede llegar a ser este tipo de régimen, pero como contrapartida consigo además adelgazar un poco.

Otro caso sería que ahora, para ir a trabajar, utilizo el transporte público. Mi ruta es ir desde casa a la estación andando (unos 20 minutos), coger Cercanías (otros 40-45 minutos cuando todo va bien), coger Metro (5 minutos), coger Ferrocarriles Catalanes (otros 5 minutos) y de la estación al trabajo andado (7 minutos). De vuelta hago el mismo recorrido por lo que en total (contando tiempos de espera) me tiro unas tres horas y 10 minutos viajando casi cada día. El punto negativo es que ya sabes como está el transporte público, lo que tienes que soportar (tanto de la compañía de turno como de los pasajeros), el tiempo que pierdes, los olores que hueles… pero por otra parte, se me están poniendo unas piernas… vamos que ni las del Schwarzenegger ese en sus tiempos mozos y eso sin contar el sistema cardiovascular que seguro se me está poniendo de p.m.

U otro más simple, que a casi nadie le gusta que llueva. Te llenas de barro, te mojas, te da frío… Pero a ver si aguantas más de tres días sin beber. Que como no llueva te vas a fastidiar a medio plazo.

Y bueno, hay muchas cosas más que podría sacarle punta para ver su lado positivo, pero se trata de que puedas verlo tú. Si un día lo tienes jodido, piensa que podría ser peor y incluso seguro que puedes sacarle provecho, así que no te desanimes y cuando lo veas todo negro prueba de darle al interruptor de la luz.