Aires de cambio

Supongo que sabrás que los que vivimos en la mayoría de países ricos estamos pasando por un estado de rescisión económica. Si no te has enterado es porque no vives en alguno de ellos o no ves/lees las noticias internacionales. Y todo debido a que (hablando en términos muy generales) mayoritariamente en EEUU se han dedicado a prestar dinero con un alto riesgo de morosidad y encima esto se ha vendido a Europa como unos paquetes de alta rentabilidad a corto/medio plazo que realmente eran basura y nuestros bancos para colmo han picado y han pagado con el dinero de sus contribuyentes (léase nuestro dinero). Total que se ha armado un pitote de padre y señor mío. No sé si me explico muy bien, pero este señor llamado Leopoldo Abadía te lo cuenta mucho mejor.

Todo esto y debido a la previsión de que las empresas no van a tener mayores beneficios que el año pasado (ojo, no digo que vayan a tener pérdidas), éstas comienzan a despedir a gente a diestro y siniestro, lo cual provoca que gastemos menos ante la incertidumbre del futuro muy próximo y esto provoca que la bola se vaya agrandando a pasos agigantados (si no hay consumo, no hay demanda, hay excedencia de producción, sobra gente porque no se fabrica tanto).

Hasta aquí lo normal en una crisis financiera. El problema es que te intenten engañar diciendo que todo va muy bien y que no pasa nada. Eso es lo que dijeron en el gobierno al principio o también dijeron en la empresa en la que trabajo que habían tenido beneficios (aunque para no tirar cohetes) y que no nos preocupásemos. Pues ahora resulta que han enviado una circular pidiendo ceses voluntarios, pero en la sede de Madrid ya están despidiendo a gente. Ayer mismo lo hicieron con más de 25 personas, incluido personal de RRHH.

Para colmo los empresarios piden el abaratamiento del despido (¿más?) para que sus directores puedan seguir ganando sus abultados sueldos más alguna comisión bajo manga y presentar grandes beneficios a sus inversores. Pero todo esto acabará reventando y lo importante ahora es llenarse los bolsillos de billetes antes de que suceda.

Tu empresa no mirará por ti a menos que le reportes grandes beneficios, así que ten cuidado y no te enamores ella porque un día se desenamorará de ti.