El refugio

The evolution of religions via descent with imagination por Colin Purrington, en FlickrLo que voy a exponer ahora puede herir la sensibilidad de todo aquel religioso, así que te recomiendo que no sigas leyendo si no te gusta que ataquen tus creencias. Dicho esto, pasamos a la acción.

He sido bautizado como católico, no soy practicante y me considero agnóstico de todas, todas. No niego a Dios, pero como no se puede demostrar, dudo de su existencia. Es más, creo que la religión es como una forma de política basándose en hechos no tangibles y que se han ido contando a lo largo de la historia. Y todos sabemos lo que pasa con las historias que se van contando de boca en boca, que al final lo que tenía que ser una rana verde acaba siendo un elefante rosa en el mejor de los casos.

Para mí la biblia es como un cuento para mayores que, como los niños, cuando les dices que es mentira se enfadan y te tachan de loco o algo mucho peor, aunque con críos como mucho te dan una patada en la espinilla por estar en desacuerdo, con los adultos puede generar en cosas más serias como penas de muerte, cárcel, herejía, aislamiento, destierro… Por lo que veo es más fácil hacer entender a una persona adulta que el mundo se hizo en 7 días que un elefante vuele. Si es cuestión de fe, ¿quién te crees que eres para cuestionar mi fe sobre la viabilidad de un elefante volador? La fe también hizo que muchos creyeran que la tierra era plana o el centro del universo hasta que se demostró que no era así y el que no lo creía se le hacía entender pasando por la hoguera.

¿Qué tienen en común las religiones? Que de la nada aparecen hombres, animales o cosas, hay gente que oye voces supuestamente divinas (en estos tiempos se le conoce como esquizofrenia), apariciones celestiales y varias ilusiones en general. En el caso de las apariciones y las voces, si a la persona que le pasa es lo suficientemente influyente o se rodea de gente predispuesta a creer, puede llegar a tener muchos seguidores.

Hay una necesidad de creer en algo que se escapa de la lógica y que no podemos explicar. Nos aferramos a creencias porque es más fácil decir que es «la voluntad de Dios» que intentar explicar el por qué nos ha pasado una desgracia, aunque me niego a creer en un Dios caprichoso que se pueda llevar a mi hijo de mi lado porque sí o porque su voluntad está más allá de mi entendimiento. No me lo creo.

No creo que seamos como marionetas a expensas de la voluntad de un ser divino. Es más, si existiera Dios realmente, con lo poderoso que supuestamente es, ¿crees que les importamos algo? ¿No tiene cosas mejores que hacer que castigar a los no creyentes o que hacen el mal y pasar de los que se portan bien? Con la de faena que le tiene que dar el universo, para mí que seríamos los últimos que nos hiciera caso.

Si a alguien se le ocurrió todo esto de la religión para evitar destruirnos entre nosotros y promulgar la buena voluntad y el amor añadiendo unos elementos fantasiosos (es más fácil recordar una historia fantástica que unas normas), le hemos cambiado el sentido de principio a fin según nuestros intereses a lo largo de la historia.

No te creas en poder de la verdad por ser creyente. Es más, ¿te has planteado alguna vez si realmente ese Dios que veneras está de acuerdo con lo que practicas? ¿Por qué crees que lo que haces está bien? ¿Porque te lo dice un mortal como tú subido a un estrado? Puede que él también se esté equivocando. Que estéis interpretando la biblia (o escritos religiosos) incorrectamente. ¿Por qué elegiste esa religión y no el islamismo, el Taoísmo, el mormonismo, el hinduismo… No dudo de tu buena voluntad, pero igual no estás siguiendo el camino correcto.

Ilustración: Colin Purrington