sueño

Reformas

Ahora que estamos llegando a final de año y pegándole un repaso a mi vida de ahora a 6 meses más o menos, veo que no he escrito mucho. La verdad no es que haya sido por ganas, más bien ha sido por compromisos tanto laborales como personales. Los laborales no ha habido más remedio. Los personales, los he hecho con mucho gusto. Pero me doy cuenta que a excepción de algunas cosas, la mayoría siguen igual, parecidas o bien no he notado los cambios. También se me ocurre que los cambios hayan sido mínimos o no los que me gustarían. Esto último explicaría la razón de no haber notado nada.

Con respecto a los cambios, este 2011 voy a decir que me dan igual, aunque no sea así; que no me importan, aunque sea mentira; que estoy mejor así, aunque no me guste; que no merece la pena, aunque no me lo crea; que quizás en otro momento, aunque lo esté deseando. Voy a fingir, porque se me da muy bien y no voy a flaquear aunque me pillen. Y voy a hacerlo. Voy a hacerlo para ver si así realmente me resulta. Para el que se piense que voy de mártir, que se lo quite de la cabeza. Es mi nueva estrategia y estoy seguro que va a funcionar. Me estoy convirtiendo en un estratega nuevo y vendré por donde menos te lo esperas.

Como puedes observar, cuando hay un cambio de año siempre (o casi siempre) nos proponemos hacer también un cambio en nuestra vida: aprender inglés, comprar aquel coche por el que llevas tanto tiempo ahorrando, volar a ese destino que parece tan lejano, decirle cuatro verdades al desgraciado que te molesta todos los días, abalanzarte sobre el o la que te hace los ojos chiribitas de una santa vez, independizarte, cambiar de trabajo, mudarte a la otra parte del mundo, conseguir esa carrera que tanto se resiste… y así podríamos estar hasta el infinito y más allá. Hay más deseos que personas en el mundo. Algunos los conseguirás y el resto no. Así es la vida. Lo importante son dos cosas: cuando consigas lo que tanto anhelas sé consciente de ello y cuídalo como si fueras a perderlo mañana y lo que no logres, no desistas si crees que merece la pena, pero sobretodo es mejor no obsesionarse o puedes arriesgarte a perder otros que ya tenías o podrías conseguir.

De cualquier forma y aprovechando que ya estamos aquí, para los que están a mi lado, como siempre, nunca habrán palabras para desearles lo mejor aunque se marchen o lo haga yo del suyo. Para los que me rodean, me conocen o saben de mí, espero que tengan la buena suerte que yo he tenido aunque algunas veces no haya sabido apreciar. Eso sí, para el resto… para el resto del mundo deseo que deje de meterse en follones que como siga así al final nos vamos a ir a tomar por saco todos y no va a haber nadie para levantar esto de nuevo.

Ahora es mi momento… sí, déjame ser egoísta un rato para que pueda pedir lo que quiero de verdad… aprovecha tu momento y haz lo mismo… pero pide con toda la bondad que seas capaz de generar… seguro que juntos conseguiremos algo… y luego, si quieres, me lo cuentas al oído…

Foto: ben gwilliam

Sin tiempo pero con ganas

Soñar es muy bueno. Por unos momentos te evades de la cruda realidad y consigues aquello que anhelas solo con cerrar los ojos. Es fácil, gratis y placentero (aunque esto último no en su total plenitud). Pero cuidado, porque algunas veces los sueños te pueden llevar a lugares en los que acabas creyendo y los llegas a preferir a lo que disfrutas en el día a día. Valora lo que tienes en este momento y no lo subestimes… que quizás, algún día, sin que hagas absolutamente nada, llegues a conseguir lo que quieres. Dicen que el tiempo pone a todo y a todos en su lugar. No deberías tirar nunca la toalla.

Mientras llega ese momento, ¿por qué no te relajas y disfrutas de este viernes prometedor? Total, no tienes nada que perder.

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Puede mas el que quiere…

… que el que puede.

O eso es lo que dice mi madre que es una refranera empedernida. Y es lo que pasa cuando tienes algo que hacer pero nunca encuentras el momento para hacerlo. Y todo son excusas: que si ahora no me va bien, que si mañana que estaré menos ocupado, que si es que estoy cansado, que si ahora no se me ocurre nada, que si es que no soy constante, que si tengo piscina… un desastre, vamos. Que solo es cuestión de ponerse un rato y vomitar lo que te apetezca. Pero claro, con el tema del podcast que estoy haciendo (¡1 cada mes!) y colaborando en otra bitácora con temas de ordenadores pijos, ya se me va el santo al cielo y luego no hay manera de que vuelva por aquí. Y ahora me he puesto porque he volver a grabar de nuevo y estoy esperando a mi primo (que menos mal que mañana tengo fiesta, que sino…) que sino ya estaría en la cama.

Que sí, que últimamente duermo poco y seguramente por eso me he engordado. Seguro. Que nada tendrán que ver los embutidos, pastas, pasteles y cenas en plan banquete que me zampo últimamente. Debe ser que no duermo mucho (algunas veces ni 5 horas). No sé como aguanto, pero algo voy a tener que hacer que luego por las mañanas se me pegan las sábanas y suerte del gran invento del snooze de los despertadores, que me permiten dormir como casi tres cuartos de hora antes de levantarme (eso supone darle al botoncito de marras unas 4 o 5 veces), que sino ya veríamos quién se levanta por la mañana.

Pero bueno, mejor no tirar pelotas fuera y no excusarme con que duermo poco, como mucho y me dedico a buscar excusas para no escribir. Así que menos tonterías y aquí lo que hay que hacer es ponerse a trabajar para que esto no esté tan muermo como que la última entrada es de hace más de un mes (si me descuido, dos). Así que menos samba y más treballar…

Pffffff… ¿alguien se ha creído el párrafo anterior? 😉

Sueño

No sé si es que te adaptas o qué, pero nunca había dormido tan poco y me había adaptado tan fácilmente. No sé si es porque cuando tienes un crío llegas a dormir ciclos enteros o porque la voluntad de tirar para delante ante los tuyos son más fuertes que cuando vas a trabajar. La cosa es que de alguna manera lo llegas a vencer.

El sueño es algo que como no superes te puede acarrear muchos problemas tanto en ti mismo como en la relación con los demás. Te irritas antes, el humor desaparece, tienes ganas de hacer nada, atiendes menos a cosas importantes, te cuesta concentrarte…

Por suerte el cuerpo sabe reaccionar ante esa situación y te hace caer rendido a la menor oportunidad de relax que tengas en el día (aunque malo es si te pilla conduciendo, así que cuidado).

Este sacrificio que llegamos a hacer por nuestros recién nacidos (lo de pasar sueño, claro) se nos olvida por la satisfacción de saciar cualquier necesidad que les surja en los primeros años. Por eso seguimos teniendo más de un hijo, porque olvidamos los traumas pasados y le damos más importancia a los beneficios obtenidos.

Ahora toca sobrellevar todos los problemas que vayan surgiendo (que no serán pocos) y poco a poco hacerse camino en este intrincado laberinto hasta dar con la solución, porque el resto llegará solo y sin llamarlo.

Comienza una nueva etapa.

Deseo

    Hay una frase que he escuchado en varias ocasiones y suena algo así como no desees algo mucho porque un día puede que se te cumpla. Si lo piensas fríamente parece una tontería, ¿quién se va a arrepentir de conseguir algo que estás deseando tanto? ¿O es que se refiere a la posibilidad de que tus deseos se te pueden volver contra ti?

    Pues imagina por un momento que sueñas con ese coche nuevo, esa vecina o vecino de enfrente, ese ascenso tan preciado, el gordo de la lotería o qué sé yo. La cuestión es que sea algo que le vayas dando vueltas casi todos los días por tu cabeza. Que realmente sea algo importante para ti. Da lo mismo que sea material, moral, emocional, económico…

    Ahora vuelve a imaginar que tu sueño, ese que tanto anhelas, por alguna razón sabes que tiene muchas posibilidades de caer en tus manos y que ahora está más cerca que nunca. Podríamos decir que tienes un 95% de posibilidades. O mejor aún, que lo tienes delante de tu nariz esperando a que simplemente lo cojas. ¿No da un poco de miedo? ¿No preferirías seguir deseando a tenerlo definitivamente? ¿No te preguntas qué pasará una vez lo tengas en tu poder? Igual no es lo que esperabas. Es posible que no cumpla tus expectativas. ¿Y si te conviertes en un rey Midas?

    Según en que momentos me gustaría desear más que tener, más que nada por los miedos que puedan aparecer, pero en otros… ay en otros…