En la ciudad en la que vivo (bueno, para algunos es más un pueblo grande que una ciudad) alguna que otra vez me encuentro a antiguos amigos con los que compartí muy buenos momentos infantiles. Si bien antes todo eran juegos, confianzas, confidencias, risas y conversaciones variadas ahora, cuando los veo por la calle, las palabras que mantenemos no pasan de “¿cómo estás?; ¿qué tal la familia?; te veo bien…” y similares. Todo aquello que teníamos se ha perdido. Ya no quedamos, cada uno ya ha creado su núcleo familiar y ha cambiado la gente con la que se relaciona.
Algunas veces piensas en quedar con toda esa gente con la que te relacionaste tan gratamente, pero por otra parte te das cuenta que ya no tienes nada en común a excepción de los recuerdos y las experiencias vividas. Así que poco a poco va pasando el tiempo y te vas olvidando del tema hasta que de pronto vuelves a acordarte de nuevo, pero no eres capaz de coger el teléfono y empezar a localizar a la gente.
La vida cambia y con ella nuestros gustos, pensamientos y sentimientos. Añoro tiempos pasados pero supongo que me importan más los presentes. No lo sé. ¿Miedo tal vez? ¿A qué? Es evidente que si te encuentras en la calle con alguien que ha compartido tu infancia sueles pararte y charlar algo, pero nunca será lo mismo por mucho que te esfuerces. Todo cambia. Hasta el tiempo.
Pues aquí estoy, en un trabajo nuevo donde apenas nadie me conoce y donde apenas hay trabajo. Me parece que van a ser un par de semanas un poco largas. Por suerte ya solo me falta media hora para que termine mi lunes y poder pasar página de este día tan aburrido. Bueno, mejor no diría aburrido, aunque sí en términos de trabajo estrictamente. Será cuestión de tomárselo con filosofía y aprovechar el tiempo de ocio.
Aún recuerdo aquellos tiempos en Delphi en los que llegaba a las 6 de la mañana y acababa a las dos de la tarde en agosto. Que tiempos. Como cuando tenía que parar todos los servidores porque hacían mantenimientos eléctricos y solo dejaba el servidor proxy (realmente era un PC) para poderme conectar a Internet ya que me encontraba totalmente solo y desamparado. Aunque llegó un momento en el cual me sentí tan aburrido, pero tanto, tanto, que se me giró el cerebro y me puse a comprar todo tipo de chucherías en las máquinas expendedoras. Por suerte para mí no me lo comí todo porque las pastas seguían siendo igual de malas. Hay que ver la de tonterías que llegamos a hacer cuando no estamos bien.
Ahora saldré de las oficinas, me comeré mi bocata y me iré a casa en el tren. Cuando llegue a casa me pondré a ver el programa chorra de turno y luego editaré esta entrada para que el martes esté publicada tempranito.
Este fin de semana es algo más que un fin de semana. Para algunos ya empiezan las vacaciones y eso es como un fin de semana pero a lo bestia. Algunos se lo han ganado más que otros, pero es como un dulce que no amarga a nadie.
Así que disfruta de los días que te permiten tener antes de volver al tajo y te empieces a cabrear porque tu compañero ha estado en un sitio mejor y más caro que tú. O que te pasen el cinexín de fotos y vídeos (aburridos, todo hay que decirlo) de ese destino exótico que solo él se ha podido costear.
   Desde aquel día que me acogió en su casa con aquella simpatía y ganas de hacer bromas (típicas de abuelo), me cayó bien. En ningún momento me sentí un forastero y en compañía de su esposa me recibió con los brazos abiertos. Supongo que el ser novio, por aquel entonces, de su nieta favorita me puso las cosas más fáciles.    Siempre le vi jovial, bromista y con una energía digna de un jovenzuelo y aunque como todos los abuelos repetía las mismas bromas, no te cansabas de escucharlas una y otra vez, porque a cada "…de estas patatas no se han comido nunca…", como después de comer decía "…por mí todo el mundo ya ha comido…" o como explicaba una vez más lo bien que se lo había pasado con su Raqueleta y el picarol que perdió en el bosque y todas sus consecuencias, se pasaba la tarde y no te habías enterado.
   Recuerdo un anuncio en que un chico le intentaba explicar a su padre como había sucedido el accidente que había ocurrido con la siguiente frase: …y entonces la farola se dirigió hacia el coche… ¡y me dio!    Pues lo que le pasa a este personaje es lo que creo que pensará el agente del seguro. Explícale de manera sencilla como un coche de competición te reventó la luna trasera del tuyo.
   Si tienes las tetas por los tobillos o por debajo de los sobacos (o axilas), no te preocupes, ahora ha llegado la solución: te pones un adhesivo transparente que te las suba y listo. Sin sujetadores ni aparatos raros. También disponible en celo.
   Si ya lo dicen ellas: la belleza está en el interior. Y vaya si está en el interior. Vamos, que mucho coche puedes tener, pero que si no tienes una gran belleza interior, pues que al parecer no te hacen mucho caso. ¿O no es así?
   Pues así que te mueven un barco a paladas, te tiran un ancla sin avisar cuando les pides el cabo. Eso sí, más te vale estar atento para que no te pille desprevenido. No sea que te dejen sin cabeza.
Hoy toca regalar a los padres. Y todo por ser San José. ¿No será una estrategia más del Cortinglés? Me refiero a lo de los regalos. Hay que tener en cuenta que para felicitar a tu padre no necesitas comprarle esa corbata que nunca se pondrá o esa colonia que parece que le estás diciendo guarro, ni tampoco esos calcetines. ¿Quién coño quiere que le regalen calcetines o calzoncillos? Con lo que gustan los aparatitos electrónicos esos que no hay quien los entienda. Pero, ¿y lo que mola el enseñarlo a tus amigos y conocidos? Eso no tiene precio. Así que ya sabes: cuando vayas a regalar algo, olvídate de la ropa interior masculina (eso solo es para los metrosexuales) y regala cosas de hombres.
Tú sabes cuando...? sí, como me dices...? bueno, igual no así pero cuando me miras...? o quizás no, pero puede...? es igual, ya me lo dirás.hace 3 horasdesde TweetDeck
Remember: ¿Qué es poesía? -dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul. ¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas? Poesía... eres tú. GAB20:44:35 01 septiembre 2010desde TweetDeck